Ese pequeño punto azul en el que vivimos

¿Qué somos como especie? ¿A dónde nos dirigimos? ¿De dónde venimos? Esas son interrogantes que la humanidad se ha hecho a lo largo de su andar por este planeta. En el pasado nuestros ancestros intentaron darle una explicación a través de dioses, héroes y religiones, tal vez no fue del todo lo mejor, pero lo hicieron con lo que tenían a la mano. Ahora la ciencia puede ayudarnos a resolver preguntas que tengan que ver con dichas interrogantes. Es posible que se tenga la percepción que la ciencia no ha resuelto de una manera tajante y definitiva preguntas como ¿qué hacemos aquí? o ¿cuál es nuestro propósito?; tal vez si lo ha indagado y de alguna forma ha resuelto dichas interrogantes desde su particular forma de construir la realidad.

En 1977 la NASA lanzó al espacio las sondas Voyager, las cuales tenían como misión explorar los planetas externos del Sistema Solar. Voyager I fue enviada a Júpiter y Saturno; mientras que Voyager II a Urano y Neptuno. Dichas sondas brindaron datos e imágenes increíbles que ayudaron a comprender como estaban constituidos estos planetas y sus lunas.

En 1981, mientras las Voyager se encontraban saliendo de la órbita de Saturno, el astrónomo Carl Sagan se encontraba dentro del equipo de especialistas que sugirió la idea de que se apuntaran las cámaras de las sondas en dirección a nuestro mundo, esto para darle un último vistazo antes de que estas se encaminaran a las profundidades del Sistema Solar, ya que el funcionamiento de las sondas podría empezar a fallar por la distancia en que se encontraban. La idea fue rechazada por los directivos del proyecto, en parte porque podría poner en peligro la misión, principalmente por el costo que significaba el que alguna de las cámaras del Voyager diera con el sol en lugar de con la tierra, y se quemara por los rayos de este; pero en 1986 cuando el Voyager 2 se encontraba saliendo de la órbita de Neptuno fue que se decidió de último minuto apuntar la cámara de la sonda hacia nuestro planeta para obtener la fotografía que Sagan había sugerido. Fue así que se mandaron los datos y los cálculos necesarios a la sonda, y el resultado fue fascinante, ya que desde aquel remoto lugar de nuestro sistema planetario, el planeta Tierra no era más que un pequeño punto de color azul a la deriva del espacio.

Sagan quedó fascinado al ver la fotografía, tanto así que escribió un libro al respecto: “Un Punto Azul Pálido” en donde hace esta reflexión al respecto:

“Echemos otro vistazo a ese puntito. Ahí está. Es nuestro hogar. Somos nosotros. Sobre él ha transcurrido y transcurre la vida de todas las personas a las que queremos, la gente que conocemos o de la que hemos oído hablar y, en definitiva, de todo aquel que ha existido. En ella conviven nuestra alegría y nuestro sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cazadores y forrajeadores, héroes y cobardes, creadores y destructores de civilización, reyes y campesinos, jóvenes parejas de enamorados, madres y padres, esperanzadores infantes, inventores y exploradores, profesores de ética, políticos corruptos, superstars, «líderes supremos», santos y pecadores de toda la historia de nuestra especie han vivido ahí… sobre una mota de polvo suspendida en un haz de luz solar” Carl Sagan

puntoazul
¿Qué tan grandes son nuestros problemas, frustraciones y miedos ahora? Parece que en realidad no somos tan especiales como pensábamos o a lo mejor sí, pero tal vez no desde un punto de vista geocentrista y ególatra sino tal vez aceptando que estamos vivos y eso hasta el momento es algo que no es muy común en el universo (hasta que la ciencia tenga evidencias de lo contrario). Es por eso que tenemos que hacer un ejercicio de reflexión como especie y darnos cuenta con humildad, de la gran responsabilidad que tenemos con nuestro planeta y los demás seres con lo que lo compartimos, ya que, por ahora, no somos capaces de abandonarlo y estamos atados a su destino.

A lo mejor las respuestas a esas preguntas trascendentales que se plantearon desde nuestro principio no lleguen tan fácilmente; pero que mejor ayuda que una fotografía que se consiguió gracias a la ciencia y a la sugerencia de un científico, para empezar a reflexionar y hallar esas respuestas por nosotros mismos. Adelante, te invito a que observes de nuevo por un buen rato la fotografía de la Tierra vista como un pequeño punto azul y saques tus propias conclusiones.
Fuente: Carl Sagan, 1994 “Un Punto Azul Pálido” Editorial Planeta
Por Alvar Rodríguez

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